Hoy os traemos la experiencia que Mariquilla ha querido compartir sobre algunos de sus aprendizajes a lo largo de sus años como cuidadora.


Nació mi niño, hace ya 19 meses y ahora me dedico a cuidarle
a él… y es la experiencia de cuidado más maravillosa de todas las posibles,
según mi punto de vista… Hago las mismas tareas que hacía con mi papá y mi
mamá: le doy de comer, le limpio el culito, le baño, le visto, le duermo, le
entretengo y le doy todo el cariño que puedo… A él además, le estoy educando y
enseñando a desenvolverse en este mundo. Estoy aprendiendo a ver el mundo a
través de sus ojos y es una experiencia única y apasionante.
No obstante, yo diría que mi experiencia como
cuidadora más
vital y más tremenda es cuidar a mi pareja. El tiene una enfermedad crónica
desde hace cinco años, cinco años en que le estoy cuidando y viviendo una
experiencia trascendental en todos los sentidos. Porque es la situación más
dura y más inquietante a la que me he enfrentado, porque tenemos un nivel de
incertidumbre elevadísimo y porque en ningún momento ha estado estabilizado.
Hemos pasado algunos momentos buenos, pero la mayor parte del tiempo él no se
encuentra bien y tengo que asumir yo toda la carga de la vida a mi alrededor,
en todos los sentidos. En este caso, mis cuidados no tienen tanto que ver con
lo físico porque él es bastante autónomo para desenvolverse en la vida diaria,
sino más bien con el cuidado anímico, con la responsabilidad de todas las
gestiones, temas médicos y tratamientos y con, sencillamente, tirar de todo
para que la casa y la familia sigan en marcha… Es durísimo, la verdad porque la
mayor parte del tiempo estoy yo sola para todo. Tengo 40 años y a los 35 mi vida cambió
drásticamente. En este tiempo, he hecho tres aprendizajes esenciales: 1) es
imposible hacerlo sola, hay que apoyarse en algo y en alguien, siempre. 2) hay
que mantener en la medida de lo posible una vida propia que incluya algo
divertido aunque sea una vez cada tanto, hay que seguir saliendo y riendo todo
lo posible y 3) Esto sólo se puede hacer desde el AMOR, el AMOR con mayúscula.
Un AMOR que te hace tener siempre presente todo lo que era bueno y hermoso en
esa relación y en esa persona, un AMOR que te hace recordar todas las
cualidades positivas de la persona a la que cuidas y todo lo que te aportó
cuando se encontraba bien, un AMOR que compense las renuncias y que, en los
momentos difíciles, haga que todo merezca la pena. Cuidar desde el AMOR es la
única manera de que la tarea de CUIDAR no te devore. El AMOR.
Fdo: Mariquilla

Fdo: Mariquilla
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